El Movimiento Pedagógico Nacional Popular. Una práctica crítica desarrollada por el Comité Ejecutivo Nacional Democrático del snte hacia la reconstrucción de la identidad popular del magisterio de educación básica

El Movimiento Pedagógico Nacional Popular. Una práctica crítica desarrollada por el Comité Ejecutivo Nacional Democrático del snte hacia la reconstrucción de la identidad popular del magisterio de educación básica

Irma Cristina Hernández Iriberri*

El presente ensayo es apenas una aproximación a la construcción de un modelo analítico que nos permita sistematizar esta experiencia, lo que representa una necesidad del propio Movimiento para impulsar su desarrollo. Reconocernos como sujetos sociales protagónicos en la complejidad de la totalidad,y establecerla lógica de la historicidad del fenómeno para entender sus posibilidades y limitaciones en el presente histórico,son los criterios desde los que se establece la viabilidad de las propuestas que hacemos; definir las categorías y ejes que articulen y den sustento a los acontecimientos, es lo que permite apropiarse de ellos para su comprensión, además de que Desentrañar las implicaciones ético-políticas y pedagógicas de la función social asignada a un sector de trabajadores que son definidos desde su condición de estar al servicio de un Estado que es manipulado por la burguesía neoliberal trasnacional, y además depositarios del discurso político hecho propuesta pedagógica desde el cual habrán de cumplir el compromiso social de poner a la educación al servicio del pueblo, es uno de los retos que habrán de ser atendidos desde el Movimiento Pedagógico Nacional Popular. La intención de este ensayo es recuperar el proceso e implicaciones de lo que llamamos debate pedagógico, entendido como la participación del magisterio en los procesos de diseño de la política educativa y su desarrollo pedagógico en la escuela pública, situación que habla de la particular manera de apropiación de todo ese discurso educativo en cuanto materia de trabajo y su recuperación instrumental o su elaboración o resignificación desde los referentes culturales de la comunidad en la que está inserta la escuela. nos proporciona criterios para visualizar posibilidades de transformación. Estamos aún lejos de reflejar en este escrito la cantidad y complejidad de acciones y aprendizajes, pero valga como el entramado de un telar que nos permitirá recuperarlos, resignificarlos, asignarles sentido propio, y derivar de ellos los criterios orientadores para enriquecer –o en su caso corregir– el rumbo. Para la primera parte de este tema recuperamos la información sistematizada en la tesis La conformación del Sujeto Pedagógico. El proceso de lucha de 28 años de la cnte,del maestro Sócrates PérezAlejo (upn,2008),de la que rescatamos la categoría de Sujeto Pedagógico. Otra fuente de información significativa son los materiales producidos por el propio Movimiento de 2001 a la fecha. * Integrante del Magisterio Democrático del Valle de México,Sección 36 snte-cnte y Miembro de la Comisión de Educación del Comité Ejecutivo Nacional Democrático del snte. El Movimiento Pedagógico Nacional Popular. Una práctica crítica desarrollada por el Comité Ejecutivo Nacional Democrático del snte hacia la reconstrucción de la identidad popular del magisterio de educación básica E Del contexto que permite la potencialización del Movimiento Pedagógico y los rasgos que lo definen El 15 de mayo de 2008,cuando se hace pública la Alianza por la Calidad de la Educación (ace),se cumplía también un año de plantón frente a las oficinas del issste en la ciudad de México, acción que propició una gran experiencia organizativa a nivel nacional, permitiendo el encuentro del descontento de maestros de todo el país, siendo además un acto de presión política que acompañó la acción legal de miles de amparos contra la derogación de la ley de 1985, hecho con el que se contribuye a liquidar la seguridad social en nuestro país, dando paso a esquemas de corte neoliberal impuestos por los Organismos Financieros Internacionajulio-agosto, 2011 80 El snte y la educación les (ofi), quienes también, por medio de la ace, marcan la pauta de la política educativa para consolidar sus reformas estructurales. Reconocemos que “El terreno educativo se ha convertido en un espacio más de disputa por el poder, en una lucha de proyecto contra proyecto”, donde las propuestas educativas en pugna dejan claro que lo que está en juego es el proyecto de nación,y la reforma de lo educativo es para legitimarlo en un contexto de crisis histórica coyuntural provocada porla incapacidad del modelo económico neoliberal para dar atención a las necesidades de la mayor parte de la población. Producto de esta experiencia,aprendimos a implicarnos como sujetos en la situación, haciendo el análisis político-social con carácter popular, al entender que estamos en un punto de posibilidad de ruptura social frente al cual, como individuos críticos y sector comprometido con la lucha popular, tenemos que hacer propuestas de solución con sentido alternativo, que representen cambios esenciales y posibiliten el desarrollo del potencial transformador de los sujetos sociales, quienes se forman como resultado de la sistematización de sus experiencias político-sociales. Estas son las finalidades del Movimiento Pedagógico Nacional Popular (mpnp) que encabeza el Comité Ejecutivo Nacional Democrático (cend), electo en el Congreso Nacional de Bases de julio de 2008,como alternativa táctica para darle continuidad a esta experiencia de lucha una vez que se acuerda levantar el plantonissste, para seguir desarrollando las capacidades construidas. También hemos aprendido a construir relaciones de sentido al analizar la política educativa oficial vinculada a las propuestas curriculares,esclareciendo la manera en que esto da lugar a la crítica situación de la práctica pedagógica en las escuelas públicas y sus efectos en el aprendizaje de los estudiantes. Hemos descubierto el papel que juega la política educativa para legitimar el proyecto de nación (desnacionalizada) que nos han impuesto, y que ha llevado a la miseria, ignorancia y desesperanza a millones de mexicanos.Desde entonces venimos denunciando que la “crisis por la mala calidad de la educación” –de la que responsabilizan únicamente al magisterio– es una crisis artificialmente inducida por la ultraderecha en el poder, representante de las empresas trasnacionales. Entender esto nos remite a que lo ético, lo político y lo pedagógico deben ser, junto con lo histórico, científico, tecnológico y artístico, los referentes fundamentales en la formación del magisterio.Agrupados en torno al cend, estamos reconstruyendo cómo se ha y está distorsionando y negando esta formación, lo que nos lleva a tomar conciencia del No saber acumulado, ya que en éste se finca la conciencia mágica que obstaculiza el desarrollo de la conciencia crítica del profesorado. Con la primera nos referimos a que, cuando se da la evaluación de la práctica docente, el referente está puesto en el deber ser que cada individuo se esfuerza de buena manera por cumplir,olvidando la valoración de la situación real; irónicamente, lo real se convierte en obstáculo para cumplir el deber ser. Con ello, la práctica se mitifica, y el sujeto asume culpas originales que no entiende. Con la segunda –la conciencia crítica– se da la reflexión sobre la práctica docente, que lleva a la apropiación del proceso de trabajo, da lugar al uso crítico de la teoría, y por tanto a la posibilidad de superar la alienación, que es justamente lo que pretendemos con el mpnp.Entenderlo y recuperar la autodeterminación en el proceso formativo ha sido factor favorable para el desarrollo de la conciencia crítica en lo social, pedagógico y sindical. Así se ha gestado la idea de la necesidad de construir colectivamente el perfil de formación y práctica del educador popular, en tanto alternativa a la idea del profesorado como trabajador al servicio del proyecto de los diferentes regímenes políticos que traicionan a la población imponiendo proyectos a beneficio de pocos. Los Talleres Nacionales del Educador Popular (tnep) en la explanada del Monumento a la Revolución en los veranos de 2007 y 2008, fueron el espacio para arribar a esta comprensión colectiva y socializar experiencias alternativas para la práctica docente de quienes ya llevan un camino andado, como es el caso del magisterio de Michoacán, que agrupado en un Comité Ejecutivo Seccional Democrático (cesd) desde 1995, ha desarrollado diversas propuestas educativas en el marco de su Proyecto Político Sindical. La convivencia fraterna y el intercambio de análisis y experiencias en estos espacios, además de propiciar la identidad del nos-otros y el sentimiento de mutuo cuidado, también propiciaron que emergiera la práctica crítica como despliegue de la inteligencia colectiva que suele sersofocada por el control institucional oficial. Descolocarnos de esta posición de subordinación poniendo en juego todo lo aprendido en el plantonissste es lo que posibilita el desarrollo de la autonomía y la autogestión en la vida gremial y profesional,sin olvidar el objetivo estratégico de recuperar nuestra organización sindical (snte) y contrato colectivo mediante la democratización de la misma y el poder desarrollar una propuesta educativa verdaderamente al servicio del pueblo. El Cotidiano 168 81 Buscando alternativas para esos fines, se realizaron entre 2007 y 2008 tres Reuniones Nacionales de Dirigentes, orientadas por la idea de superar el viejo gremialismo que sólo pide, sin subvertir la relación de dependencia con la estructura corporativizada en poder de una gran mafia. Así emergió la propuesta de un Comité Ejecutivo Nacional Democrático, inscrito en los principios y fines estratégicos e históricos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (cnte), que tuviera como uno de sus ejes de lucha el favorecer entre el magisterio de base la recuperación intelectual de la materia de trabajo, y con ello incorporar el campo de lo educativo como referente de lucha que da sentido propio a las demandas de nuestro sector y nos vincule ética, política y pedagógicamente con otros movimientos sociales populares, poniendo en práctica la democracia participativa en la búsqueda de nuevas formas de organización. Con esto se da un vuelco al marco ideológico y sindical que históricamente ha construido la identidad del magisterio en nuestro país. Desentrañar las implicaciones ético-políticas y pedagógicas de la función social asignada a un sector de trabajadores que son definidos desde su condición de estar al servicio de un Estado que es manipulado por la burguesía neoliberal trasnacional, y además depositarios del discurso político hecho propuesta pedagógica desde el cual habrán de cumplir el compromiso social de poner a la educación al servicio del pueblo, es uno de los retos que habrán de ser atendidos desde el Movimiento Pedagógico Nacional Popular. Pese a las múltiples formas de hostigamiento y desprestigio, el Estado no pudo concretar la represión violenta del plantonissste, entre mayo de 2007 y julio de 2008, puesto que las formas de acción y organización fueron un factor fundamental para desarrollar entre el magisterio la noción de resistencia, que a la manera de G. Giroux, “debe llegar a ser un constructo analítico y un modo de investigación que contenga un momento de crítica y una sensibilidad potencial hacia sus propios intereses; esto es, un interés en el proceso de desarrollo de la conciencia radical y la acción colectiva crítica”1 . Cuando la violencia física y “legal” se ejerció en contra de maestros y pobladores de Morelos y Puebla (dos contingentes destacados por su pelea contra la ace), los efectos se dejan sentir en el repliegue y la disminución de la fuerza, pero prevalece la idea de resistencia en el intento de consolidar el acuerdo de realizar el Congreso Estatal en Morelos y la organización del Comité Democrático Seccional de Puebla, electo en una gran asamblea mayoritaria. Buena parte de las bases magisteriales que se opusieron a la nueva ley del issste y a la ace no participaban en la cnte, pero reconocen al cend como táctica alternativa y circunstancial para movilizar farragosos procesos en los que se ha visto atrapada esta histórica organización, y que han obstaculizado el avance hacia sus objetivos estratégicos, entre ellos posibilitar como movimiento social-popular la conformación del magisterio democrático como Sujeto Pedagógico, y poner en juego las capacidades de sistematizar su experiencia, asumir la tarea educativa en toda su complejidad como práctica social a partir de la apropiación intelectual de su materia de trabajo, visualizando su compromiso social desde la autonomía política y la autogestión de la vida colectiva, vista como poder popular y organizado en una estrategia definida como de resistencia cultural, que permita acumular fuerzas y experimentar la anticipación de otro mundo posible, desarrollando programas y proyectos viables que garanticen transformaciones mediatas e inmediatas. Esta es la estrategia del mpnp. La intención de este ensayo es recuperar el proceso e implicaciones de lo que llamamos debate pedagógico, entendido como la participación del magisterio en los procesos de diseño de la política educativa y su desarrollo pedagógico en la escuela pública, situación que habla de la particular manera de apropiación de todo ese discurso educativo en cuanto materia de trabajo, y su recuperación instrumental o su elaboración o resignificación desde los referentes culturales de la comunidad en la que está inserta la escuela. Si la “apropiación” se reduce sólo al intento de aplicación de los aspectos instrumentales de ese discurso, estaremos hablando de un “diálogo” subordinante; es decir, no hay diálogo: sólo relación vertical y unilateral. En tal caso se puede afirmar que el magisterio ha sido desprovisto de su capacidad profesional, y por tanto no entiende su papel social; sólo ve su función desde la orientación tecnocrática y parcial que se le asigna, la cual generalmente asume desarrollando prácticas de simulación a causa de no entender y no saber sobre su campo profesional, ni del contexto social en el cual lo desempeña, mucho menos de las intenciones políticas e ideológicas que se esconden tras la tarea asignada. Es, entonces, un excelente trabajador al servicio del proyecto de nación que el Estado quiere legitimar por medio de la educación. Quienes pretenden ejercer su capacidad crítica y movilizan su capacidad de indignación social y profesional con plena dignidad en su relación con el discurso educativo (en lo político y en lo pedagógico), son acusados 1 Giroux, H. (1992). Teoría de la Resistencia en Educación. México: Siglo XXI Editores/unam. 82 El snte y la educación de conflictivos, y se cancela con ellos políticamente la posibilidad de todo debate en el sentido real del término; si no funcionan los mecanismos de intimidación, se aplican los de exclusión. Históricamente, el magisterio ha estado excluido de los círculos políticos y profesionales en los que se da el debate pedagógico que orienta la acción de la escuela pú- blica; por ello, lo que debería llamarse movimiento o acción pedagógica oficial ha sido una práctica vertical, unilateral y burocratizada que sólo se vive como mandato institucional, y generalmente es ajeno a las necesidades de desarrollo cultural de la población que lo recibe y aplica. Aquí tenemos una de las causas del mal estado de la educación por las cuales culpan al maestro. Es a partir del escenario del plantonissste que podemos, con fines de análisis, periodizar la trayectoria del debate de lo pedagógico (inexistente en sentido real) entre el magisterio, y de éste con el Estado y/o con el resto de la población, para entender la manera en que gracias a la comprensión de lo educativo como factor que regula las relaciones de poder subjetivo en los movimientos políticosociales, nos dotamos de herramientas para un debate pedagógico que se convierta en el Movimiento Pedagógico Nacional Popular, asumiéndolo como un hecho cuyo origen y ubicación necesariamente se explica desde los conflictos que se expresan como crisis coyuntural, que involucra a las diferentes dimensiones sociales que son atravesadas por lo educativo, lo que será interpretado desde la categoría de resistencia cultural. Así, desde este marco, hay que visualizar el movimiento dialéctico de lo ético, lo político y lo pedagógico como ejes que atraviesan las particulares dimensiones formativas (axiológica, metodológica, ontológica y epistémica) que contribuyen a estructurar la identidad del magisterio de educación básica en el presente contexto histórico-cultural y condicionan su práctica docente. Teniendo una visión articulada de la totalidad social es que ubicamos la trascendencia de esta etapa de lucha del magisterio como movimiento político-social que asume la particularidad de la lucha por lo educativo en toda su complejidad política, económica, social y cultural, definiendo su posición histórica como movimiento político y su compromiso al entender el sentido social de su práctica profesional. Desde este reposicionamiento se entiende el verdadero sentido de la lucha de proyecto contra proyecto en un momento histórico en el que, efectivamente, o son ellos, o somos nosotros. El Movimiento Pedagógico Nacional Popular es la expresión de sentido y estrategia de la más reciente de las etapas de lucha, y que no puede existir sin la estrecha vinculación a otros movimientos sociales y políticos populares. Modelo de análisis para el ejercicio de la práctica crítica En este ensayo hemos establecido criterios propios para la recuperación histórica del proceso expuesto y la influencia que en el imaginario social tienen sus antecedentes, y así poner en juego el contenido construido o recuperado de una serie de categorías básicas que vendrían a ser el constructo analítico y los criterios de investigación desde los cuales hacemos un retorno reflexivo de esta experiencia con la finalidad de esclarecer, incluso para nosotros mismos, las aportaciones que hace de esta lucha un Movimiento Pedagógico. Dos son los criterios que establecemos para articular esta trayectoria histórica y entender el momento en el que emerge el Movimiento Pedagógico Nacional Popular. El de la democracia participativa, entendida como el ideal que regula las relaciones entre los individuos en un contexto histórico específico, y el de la contribución a la conformación del Sujeto Pedagógico, como el conjunto de acciones concretas que contribuyen a la aspiración formativa desde la cual dar sustento a la identidad del educador. A partir de esto, ubicamos que el desarrollo del debate y del Movimiento Pedagógico mexicano lo podemos diferenciar en dos grandes eras, que incluso se yuxtaponen como presente histórico, y que el protagonismo de las posturas que las caracterizan dan lugar a periodos determinados en los que se expresa la correlación de fuerzas políticas, influyendo en la posibilidad de existencia y de que estas posturas pasen por varias etapas y fases de desarrollo. Nuestra intención es reconocer situaciones que han contribuido a configurar lo objetivo y lo subjetivo (el hecho educativo en un contexto histórico, político y cultural, y la conformación y desarrollo de la identidad profesional del profesorado) del escenario en el que estamos construyendo el Movimiento Pedagógico Nacional Popular, que es una manifestación de la emergencia de nuevos sujetos sociales y la construcción de nuevas formas de organización. Empleamos como categorías básicas los aprendizajes colectivos como capacidades desarrolladas a lo largo del plantonissste. La manera en que se presentan estas capacidades será criterio de valoración del debate pedagógico; no puede existir sino en la forma de Movimiento Pedagógico Popular, que pretende ser nacional. La ausencia de estas capacidades es la condición que posibilita la subordinación como gremio y como grupo profesional. El Cotidiano 168 83 Estas categorías derivan de las capacidades del análisis político-social, el esclarecimiento del vínculo entre política educativa y propuesta curricular, el uso crítico de referentes formativos, la práctica crítica en la acción política profesional y la capacidad de resistencia cultural. Procesos que inciden en la identidad del magisterio Del apóstol al facilitador, pasando por el trabajador corporativizado Una primera era, sin desestimar sus grandes aportaciones, estaría caracterizada por el papel asistencialista y/o regulador de un grupo hegemónico para ejercer la acción educativa en los otros grupos sociales para garantizar la dominación mediante la reproducción de la ideología asignada a la condición de marginalidad y exclusión, llámense misioneros evangelizadores, misiones culturales, Estado benefactor u Organismos Financieros Internacionales, reconociendo que durante su predominio se conforman periodos específicos en los cuales se dan –frente a sus mecanismos de imposición– manifestaciones de oposición, cuando la dominación estrangula las más elementales formas de dignidad humana y las diferentes formas de lucha para hacer valer los derechos históricamente ganados. A estos momentos que generan procesos diferenciados los llamaremos etapas, que a su vez tendrán diferentes fases de desarrollo. La esencia de los mecanismos de imposición en toda esta era está caracterizada por una práctica colonizadora; aunque algunos tengan matices extensionistas y populistas, en todos los casos es el grupo hegemónico quien hace las propuestas de política educativa y práctica pedagógica desde un criterio que favorezca el desarrollo de la mano de obra y la formación-adaptación de la población a los requerimientos laborales y de organización económica, política y social basada en el desconocimiento y/o anulación de los referentes socio-culturales de los pueblos a los que tales mecanismos van dirigidos. A esto se le llama formación del capital humano, enfocado en el desarrollo de sus competencias laborales desde el “reconocimiento de la diversidad”, expresión que condensa toda la ideología que los marginados deben asimilar. Durante esta era, no sin excepciones, la mayor parte de las expresiones de oposición de la masa magisterial no cuestiona el fondo de las propuestas pedagógicas hegemónicas, ya que las vive como único discurso posible en tanto camino para incorporarse al escenario de supuesto estado de bienestar individual. En este caso, las demandas se reducen al emplazamiento para la aplicación adecuada de servicios, su organización donde no los haya, o mejoras estructurales para su adecuado funcionamiento; asignación de presupuestos; aumento salarial; producción y distribución de insumos educativos para el desarrollo curricular, y procesos de capacitación que mejoren la práctica docente, e incluso solicitud de autorización para ejercer los derechos que sustentan la vida sindical o la organización comunitaria. Otro grupo de expresiones viven en una singular combinación de discursos contestatarios y gestación de propuestas alternativas a lo largo de las etapas de su existencia, que se diferencian por los procesos de radicalización de su postura, en la que despliegan cierta capacidad de autogestión –generalmente un tanto endógena–, por lo que suelen caer en una práctica de autovictimización paralizante, quedando ocultos los mecanismos políticos de poder, y aspirando a soluciones llenas de mitos. En ambas tendencias se genera el círculo vicioso del asistencialismo, el cual termina en subordinación o automarginación, que refrenda la exclusión de origen y va cerrando perspectivas empobreciendo sus horizontes de futuro. Esto no implica que consideremos que en la lucha popular no se deba emplazar al Estado y a sus instituciones para realizar soluciones a las demandas expuestas, lo que en principio es su obligación desde la lógica de la democracia representativa; lo que nos interesa es destacar que en tal proceso no se debe confiar en el discurso “del buen representante”, que muchas veces retoma las demandas de atención de carencias que él mismo ha creado, y las devuelve como “épicas soluciones”, pero orientadas a refrendar sus mecanismos de poder y subordinación, como es el caso de la ace, desde donde se promueve la anulación del sujeto humanizado. Gestación del educador popular en la escuela pública En la segunda era (en la que se convive con la situación hegemónica descrita y los mismos mecanismos de imposición), destacaremos la emergencia de nuevos sujetos sociales que se auto-facultan para sustentar su existencia en la democracia participativa y protagónica, aunque esto no sea una situación generalizada en toda la sociedad; la cualidad de su existencia es un factor que apunta al cambio posible que se da ya en pequeños espacios. 84 El snte y la educación Como dijimos anteriormente, no implica sustituir al gobierno en el cumplimiento de sus obligaciones; la consigna de una educación crítica, científica y popular ya no es una demanda con la que se emplace al Estado y se espere que desde el enemigo se den los mecanismos de solución; es una práctica crítica concreta que permite una ocupación de todo espacio público, desde la que se construyen propuestas de carácter alternativo más allá de lo remedial, puesto que su lógica es ocupar los espacios públicos desde la idea de lo popular, en una postura diferente del populismo, el que finalmente esconde un acto de control y regulación. Se reconoce que esta práctica encierra un acto de resistencia cultural que en sí mismo tiene un gran potencial educador, puesto que va desarrollando capacidades para otro mundo posible desde la idea del buen vivir para todos. Desde esta postura se concibe otra forma de hacer escuela, entendida como un espacio de recuperación de las utopías (sueños para seguir caminando hacia lo posible) del sujeto individual y colectivo pero humanizado, planteamiento fundamental para contrarrestar el sinsentido del modelo económico neoliberal y las filosofías posmodernas que lo pretenden legitimar, y así justificar nuevos modos del orden mundial basados en la limpieza étnica y de clase. En esta era, los mecanismos de imposición de la propuesta educativa oficial persisten, pero ahora en un marco jurídico que legaliza lo ilegal y complejiza bizarramente su discurso pedagógico; de alguna manera reconoce sus nuevos objetivos, y los justifica en el contexto social que, aunque injustificable para millones de personas, lo presenta como único mundo posible; moderniza la retórica anterior entremezclada con frases aparentemente inapelables y haciendo un uso aberrante de los referentes teórico-metodológicos de diversas corrientes. Antes era un diálogo de sordos; ahora parece un diálogo de locos en el que sólo una de las partes habla y justifica su acción en premisas que no corresponden a la real, propone acciones irrealizables, y culpabiliza a las víctimas. Es en esta segunda era del inexistente debate pedagógico mexicano en donde ubicamos el surgimiento del Movimiento Pedagógico Nacional Popular, que ahora en su último periodo encabeza el cend, y que ha pasado por varias etapas en estos casi tres años de existencia, reconociendo que tiene al menos dos periodos que lo anteceden, y que han contribuido a formar al magisterio como sujeto social y democrático que se asume como educador popular en su tránsito a la aspiración de autoformarse como Sujeto Pedagógico. El debate convertido en movimiento pedagógico. Experiencia para potenciar la nueva identidad “…quien dice que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón…” Recuperamos este verso para reconocer que en el centro de toda situación de crisis siempre hay contradicciones que abren posibles alternativas para el reposicionamiento de los sujetos desde su congruencia ético-política-pedagógica. Este reposicionamiento dará lugar al Movimiento Pedagógico Nacional Popular como un ejercicio crítico en un debate pedagógico real. Este proceso se da en el marco de una coyuntura histórica, razón por la cual lo consideramos como una segunda era en la historia del debate pedagógico nacional, además de cumplir con la condición de dar lugar a la emergencia de nuevos sujetos sociales y formas de organización donde prevalece el sentido de la autonomía, producto de un movimiento político-social que se vive como forma de resistencia cultural. Esta era la dividimos en tres periodos Reconocemos la existencia de experiencias valiosas de carácter alternativo en diversas entidades del país, pero recuperamos las que se han dado en el marco de un movimiento político-sindical y además se han sistematizado y socializado; es decir, que cumplen con las condiciones que definimos como necesarias para abordar la práctica crítica de un sujeto social colectivo. El primer periodo es la experiencia encabezada por los sucesivos Comités Ejecutivos Seccionales Democráticos de la sección xviii del snte en Michoacán. El segundo periodo, entre 2001 y 2008, se conforma por los esfuerzos por trascender los límites estatales y promover el debate de lo educativo en todos los contingentes magisteriales independientes, pertenecientes o no a la cnte. El tercer periodo, a partir del nombramiento del cend en julio de 2008, es caracterizado por la lucha contra la ace y por la construcción y desarrollo del Programa Nacional Alternativo de Educación y Cultura (pneac). Experiencias locales para construir la identidad del educador popular El primer periodo de la segunda era en la trayectoria de la relación de los educadores con el discurso pedagógico oficial El Cotidiano 168 85 lo podemos ubicar en Michoacán en el año de1995, cuando las fuerzas democráticas que se movían al interior del magisterio comenzaron a ver frutos de un fino trabajo de bases realizado durante años, y que irrumpe para la elección del Comité Ejecutivo Seccional –que es finalmente la elección de una representación de bases– con la fuerza suficiente para la negociación con la autoridad del Estado, y desde los lineamientos emanados de su Proyecto Político Sindical, el cual fue ampliamente discutido y ubicado como estrategia de vinculación con los movimientos sociales, la propia lucha sindical y la lucha en el aspecto educativo, lo que se expresa en el Proyecto Alternativo de Educación, y que es la tercera de las seis tareas centrales que lo conforman (Restituir el poder de base; Integración al esfuerzo nacional para resolver los problemas al lado del pueblo; Arrancar las reivindicaciones de base; Realizar una gestoría democrática; y Unificar a los trabajadores de la educación). Este proyecto da cuenta de un buen nivel de desarrollo de la capacidad de análisis político y de la práctica crítica, puesto que en las tareas marcadas se vislumbran los criterios de autonomía y autogestión como movimiento político popular para el que se proponen soluciones viables que provocaron el despliegue del potencial ético-político-pedagógico de los participantes. Es así como inició el primer periodo de la segunda era de un debate pedagógico por muchos años secuestrado, y que al recuperarse en el contexto de la visualización articulada de las otras tareas puede identificar la manera en que emergen y se ponen en juego los criterios que hemos estado manejando para el análisis de un proceso que apuntaría a convertirse en movimiento popular nacional de carácter pedagógico como expresión y retroalimentación de un poder de base de largo alcance del que han carecido muchos movimientos sociales en el país. Desde ahí inicia el aprendizaje para superar el viejo gremialismo. En la negociación específica por la asignación de plazas se descubre el problema estructural de fondo en cuanto a la cobertura e impacto de la acción educativa institucionalizada, lo que lleva a plantear la necesidad de debatir un Plan de Desarrollo Educativo para la entidad, en el que emerge la necesidad de develar las implicaciones de la política educativa como factor que incide en la calidad del servicio desde su organización e intención. Vinculada a la discusión sobre el tipo de contratación propuesto desde el anmeb, está el negarse a seguir en el sometimiento del discurso pedagógico oficial, lo que va en paralelo al reconocer la falacia de que el trabajo docente es una acción en solitario, y que por tanto su único salvavidas son los materiales de desarrollo de la propuesta curricular que decide el Estado, y que van orientados a generar en la sociedad las disposiciones necesarias para la desregulación laboral y demás reformas estructurales de interés trasnacional. Es aquí donde emerge el que, como magisterio, exista un reconocernos como sujeto colectivo que además, para ser congruente éticamente, debe llevar su noción de colectividad a la inclusión de la comunidad en sus luchas por la búsqueda de sus mejores condiciones de vida. En la negociación de recursos también se pudo descubrir el proceso de asignación de presupuesto público a beneficio de proyectos privados, percatándonos de que sería ahí donde radicaría el proceso de privatización de la educación pública, es decir, en la pérdida del sentido de lo público-comunitario para favorecer el individualismo en los beneficios aislados de la asignación de recursos. El reto entonces era denunciar a nivel nacional lo que se estaba comprendiendo, pero sobre todo generar la amplia discusión en todos los sectores sociales sobre la trascendencia de una política educativa que veladamente atenta contra los referentes educativos plasmados en el artículo tercero constitucional, puesto que el principal ataque es a la formación de los ciudadanos para que dejen de serlo, y se acepten nada más en la condición de capital humano; la llamada nueva gestión escolar será para igualar la escuela a las pautas organizativas de las empresas que compiten en el libre mercado. En lo local se impulsan proyectos específicos para contrarrestar los aspectos citados; destaca la promoción de las Escuelas Integrales de Educación Básica, la formación de profesores desde los referentes de la educación popular latinoamericana como espacio inicial de discusión sobre el sentido de formación de los sujetos y una variedad de proyectos específicos para contribuir al desarrollo integral de la educación desde las condiciones de cada localidad, como lo fue el llamado método de lectoescritura generado por colectivos de profesores preocupados por los procesos cognitivos, estéticos, éticos e ideológicos para posibilitar el desarrollo integral de niños y jóvenes. Esta es una respuesta de resistencia cultural ante la propuesta formativa del llamado Nuevo Modelo Educativo impulsado por la sep a inicio de los años noventa. Es en el compartir los avances de construcción de esta idea en donde realmente inicia el Debate Pedagógico Nacional entre maestros. No podemos dejar de aludir la influencia del ezln por los efectos éticos, políticos y culturales que ejerce en la conciencia colectiva en lo general, y en la dinámica particu- 86 El snte y la educación lar de muchos movimientos sociales que incorporan este referente crítico a la lógica de su propio proceso, ampliando sus perspectivas de lucha. Sin que el magisterio michoacano o nacional sean adherentes del Ejército Zapatista, retoman su principio de mandar obedeciendo, en el que se sustenta el poder de base que respalda a la representación sindical democrática. Es importante destacar que uno de los factores que propiciaron los niveles de comprensión del vínculo entre política educativa y propuesta curricular fue la sensibilidad de algunas y algunos educadores para pensar la práctica docente desde sus efectos en el niño, visto como sujeto en formación y no como objeto o materia de trabajo, situación que los llevó a revisar y proponerse transformar los programas de estudio dotando de sentido propio a los contenidos disciplinares. Este proceso se ilustra con algunos párrafos de la entrevista recuperada de la tesis La conformación del Sujeto Pedagógico, con experiencias desde 1992 a 1993: …los círculos de formación pedagógico-sindical que nosotros tuvimos como colectivos eran los días sábados… en primer lugar tuvimos que investigar las implicaciones sociales, políticas, económicas y pedagógicas del sustento curricular… particularizamos en la teoría psicogenética y sus sustentos filosóficos, epistemológicos y sociológicos… para entender el tipo de sociedad que tenemos… después investigamos sobre Vigotsky y recuperamos sus elementos del enfoque histórico-cultural y vemos la diferencia con la tendencia de formación individualista de la psicogenética, que además está cargada de frustraciones… Vigotsky nos presenta la pretensión de formar un ser colectivo, con otro tipo de valores, y que le permita el desarrollo potencial… que dé respuesta a sus necesidades psicológicas que giran en torno a romper con las relaciones de dependencia y lograr la confianza en sí mismo. También está el estudio de la necesidad social colectiva, basada en la aspiración de transformar la sociedad, la necesidad biológica en todos sus aspectos, y la necesidad espiritual basada en la necesidad de trascendencia humana y la autorrealización; en suma, estamos hablando de formar un sujeto emancipado, libre, comprometido con la sociedad. …el ser humano es un ser histórico y es un ser biológico… consideramos que nosotros podemos cambiar la historia… romper todos los esquemas y transformar el sistema social… a partir de transformar las relaciones sociales actuales… ante la deshumanización, es importante sentirnos como sujetos, no ser objetos… en toda práctica pedagógica está el carácter consciente y la participación activa del sujeto… que valore lo que hace y sepa el objetivo a alcanzar… la educación debe ser el motor de todo cambio… el que inicia con la capacidad de problematizar para evitar la educación bancaria… evitar que nos quiten la sensibilidad frente a todas las formas de violencia… así retomaríamos la humanización de la educación. Consideramos que lo expuesto es una muestra de la dinámica de lo ético-político-pedagógico para desarrollar la autodeterminación y el cuidado de sí mismo y del otro que somos nos-otros. Los principios éticos que sustentan el proceso formativo que se refleja en la entrevista han sido los de la unidad de base construida en torno a la solidaridad, la defensa de los derechos y los intereses comunes; las líneas de acción debían estar fundamentadas en el consenso, producto de la discusión sustentada en la información, asumiéndose como fuerza política con proyectos de trabajo propios. No será motivo de este ensayo profundizar en la dinámica del proceso político organizativo que dio lugar al cesd de la sección 18; para ello remitimos a la consulta de sus propios materiales, los que deberán dar cuenta de ese proceso de democracia participativa que ha permitido a sus agremiados avanzar en asumirse como sujetos sociales que detentan un poder político, lo que ya es un gran paso en la lucha sindical donde los trabajadores de base casi siempre son excluidos de las decisiones y utilizados como capital político para beneficio de otros intereses. Lo que marca la diferencia es que este movimiento llega a reconocer la importancia de lo educativo como terreno de lucha, ya que ubica, analiza y denuncia el papel de la política educativa oficial como acciones concretas para avanzar en la realización de las reformas estructurales impuestas por los organismos financieros internacionales, y en ese proceso elaborar las explicaciones pertinentes para denunciar de manera sistemática el papel de la educación en la legitimación de todo el nuevo proyecto político-económico impuesto a nuestro país. Encuentros y desencuentros para construir la plataforma del diálogo Segundo periodo. Una vez ganada la sección e instalado un Comité Ejecutivo Seccional Democrático con pleno reconocimiento de la base magisterial y respaldado por un equipo organizado para cubrir los ámbitos de lo popular, El Cotidiano 168 87 lo sindical y lo educativo, se asume la responsabilidad de trascender lo estatal y llevar esta discusión al plano nacional como alternativa básica para garantizar el desarrollo de esta postura; así se busca participar en la cnte, pero el nivel político que prevalece no acepta figuras con nuevas ideas, lo que deriva en la conformación de un nuevo agrupamiento político que se autodenomina Bloque. El conflicto central no era tanto la discusión de lo pedagógico como el proceso de representación con el que un grupo considerable de contingentes llega a la cnte. Por un lado está la corriente representada por la sección 22 de Oaxaca, que sustenta como única legitimidad el que la acción política del magisterio de cada entidad logre arrancar al Comité Ejecutivo Nacional del snte (cen-snte –charros–) la convocatoria para la realización de los congresos seccionales y éstos se ganen por mayoría según reglamentación estatutaria. Por otra parte, están contingentes con la figura de Comités Democráticos Seccionales nombrados por la mayoría de las bases sin el aval del cen-snte. Buscando mecanismos que contribuyan a dirimir las diferencias, en enero de 2001 se convoca al Primer Encuentro Nacional de Trabajadores de la Educación, evento realizado en el Museo de la Ciudad de México el 26 y 27 de enero, pero persiste la acusación del contingente de Oaxaca de que con la figura de Comités Democráticos se estaba suplantando el espíritu de existencia de la cnte, desaprobando a las corrientes que, siendo de la cnte, de alguna manera participaron en carteras dentro del cen-snte. Finalmente es una discusión que da cuenta del inmaduro nivel de análisis político que en los últimos diez años no se ha resuelto, representando un grave obstáculo para el desarrollo del movimiento político-sindical, pero sobre todo para que aflore el debate pedagógico. En los cuatro congresos de educación alternativa realizados por la cnte, esta diferencia política ha dado al traste con la discusión pedagógica. Con la afinidad respecto a la validez de los Comités Seccionales Democráticos, contingentes como los de Michoacán, Zacatecas, Guerrero, Tlaxcala, Valle de México y otros, convocan a la realización del Primer Encuentro Pedagógico Nacional en la ciudad de Zacatecas el 7 y 8 de julio de 2001, del que se desprenderá una serie de actividades nacionales que a lo largo de esta década han ido madurando, caracterizadas por el hecho de que la lucha político-sindical que emprenden estos contingentes se ubica permanentemente en la dinámica de unidad solidaria y acción política concensuada con otros movimientos sociales, sin perder su propia independencia, y va en paralelo a la lucha por lo educativo, donde la consigna central en un inicio fue la defensa de la educación pública frente a los lineamientos que ya estaban emanando de los foros internacionales de educación y de la ocde. La experiencia, los debates, y la construcción de una plataforma analítica durante estos años han permitido entender el asunto más de fondo y superar en ese aspecto el “diálogo” contestatario que por muchos años se convirtió en nuestra propia trampa, y plantearnos como reto la construcción de sentido que debería tener la acción educativa en nuestro sistema educativo nacional frente al deterioro político, económico, social y cultural que ya se manifestaba como producto del modelo de economía de mercado y nuestra deteriorada ubicación en la nueva división internacional del trabajo. En el año 2001 se realizan dos Encuentros Pedagógicos Nacionales; uno en Zacatecas en julio, y otro en Acapulco en diciembre, en los que se redondea la importancia de generalizar el análisis de las consecuencias de la política educativa en la vida laboral, social y propiamente escolar, asumiendo el reto histórico como movimiento social de construir alternativas al neoliberalismo y contrarrestar de manera inmediata las acciones en contra de la privatización de la educación, la municipalización por vía de la figura de los Consejos de Participación Social, impedir la desarticulación del sistema educativo y la del snte, y promover el conocimiento de los factores que han demostrado el carácter elitista y excluyente derivados del anmeb. Desde entonces se tiene claro que es deber del magisterio democrático denunciar cómo la escuela pública, organizada desde la lógica empresarial, está siendo usada para contribuir a la subutilización, bloqueo y destrucción de buena parte de las fuerzas productivas, al desvalorizar sistemáticamente el trabajo asalariado que realizan sectores populares, ya que el enfoque educativo oficial niega el proceso de dignificación humana, contribuyendo a generar la descomposición social. Para lograr esta aspiración, habría que darle vuelta al proceso formativo del magisterio, pero faltaba aún madurar la articulación de lo ético-político y pedagógico. En el Encuentro de Acapulco acordamos asumirnos como el bastión de resistencia y dignidad para rescatar la escuela pública como un espacio en el que se construye y sueña el país que queremos, como proyecto hacia la dignificación humana y de transformación democrática y popular. La ética comienza a recuperar lugar en la educación, en contraposición al uso maniqueo que se le da en el discurso oficial. 88 El snte y la educación Es de esta manera que se van estableciendo los principios y fines del Movimiento Pedagógico Nacional, mismo que desde la Declaración del Encuentro de Zacatecas ha estado articulado al movimiento político sindical y social, y desde el cual se desarrolla la crítica a la realidad económica, política, social y educativa, construyendo una visión común que posibilite a su vez una acción en la resistencia y en los esfuerzos por implementar iniciativas de carácter alternativo. Es en el Encuentro de Acapulco donde se acuerda nombrar a este movimiento “José María Morelos y Pavón”, para recuperar el espíritu de Los sentimientos de la Nación, en una situación de crisis que nos exige definiciones refundacionales. Asumir estas posturas y retos implica el compromiso de ejercer una práctica crítica en lo político y en lo profesional. Como parte de este movimiento, se acuerda lo que en su momento se denominó Proyecto Democrático de Educación y Cultura, que expresaba los ejes estratégicos para la acción del Movimiento Pedagógico: potenciar el poder de base como punto de partida para la nueva educación; promover la reflexión colectiva de la realidad y definir nuevas perspectivas políticas; construir la escuela mexicana de nuevo tipo, y articular los procesos vivos de la ciencia y la tecnología con los referentes culturales de la comunidad. Estas acciones implicarían un acto de resistencia popular centrada en mantener la escuela como reducto de espacio de vida comunitaria, promover la democracia participativa y la formación del sujeto social al extender el poder colectivo de base sustentado en relaciones solidarias y que eleven el nivel de crítica y creatividad. Un aporte más de la declaración de Acapulco fue el de proponernos transformar al docente en educador de su pueblo (trastocando de fondo la condición ideológica de trabajador al servicio del Estado burgués); es así también como el profesorado transitará a asumir su condición de sujeto social para no perder el rumbo en la lucha por democratizar y dignificar al snte. Algunos de los acuerdos que se toman para desarrollar un plan de acción han tardado varios años en cumplirse; otros se realizaron conforme a lo establecido. Según lo acordado, se realizó por varios meses en el 2002 el Campamento Nacional en Defensa de la Educación Pública en el Zócalo de la ciudad de México, para dar a conocer a la opinión pública los avances de nuestras reflexiones en torno a la manera en que la educación pública es un tema de disputa para dar dirección ideológica en un proyecto social y fuerza cultural que sustente determinadas formas de poder; pero sobre todo de la manera en que el proyecto oficial asegura grandes retrocesos para el desarrollo de la población en todos los planos de la formación y expectativas de vida. El acuerdo de construir el Proyecto Democrático de Educación y Cultura, tal como fue argumentado, no podría ser realizado sin estar sustentado en la plataforma que diera lógica y sentido al Proyecto de Nación Alternativo al Neoliberalismo. Con diferentes procesos y grados de desarrollo, cada contingente de los diecinueve que firmaron las convocatorias de Zacatecas y Acapulco realizaron sus propios esfuerzos para impulsar sus colectivos pedagógicos, sin poder llegar a cumplir la integración de la Red Nacional de Escuelas de Nuevo Tipo, la Revista Pedagógica Nacional, o la página de Internet. Sin embargo, la experiencia de reconocernos como Movimiento Pedagógico entretejido en el movimiento polí- tico sindical del magisterio ha sido una constante que desde entonces está presente en el movimiento magisterial y en sus relaciones con otros movimientos sociales. El 8 de agosto de 2002, durante el gobierno de Fox, se firma el Compromiso Social por la Calidad Educativa, un intento más por concretar los lineamientos de los ofi para asegurar la reforma estructural en educación. De este acuerdo se destaca la creación del Instituto Nacional de Evaluación Educativa, con el que comenzaría el proceso de suprimir la vigencia de las actuales Condiciones Generales de Trabajo (documento que hace las veces de contrato colectivo para el sector educativo federal), e iniciar la desregulación laboral. En octubre de 2003 destaca la realización del llamado Encuentro Nacional de Educación en Defensa de la Educación Pública en Oaxtepec, Morelos, siendo los principales convocantes la sección 18 de Michoacán y la 22 de Oaxaca, las dos fuerzas más importantes de la cnte por su número y organización estatal, como un esfuerzo conjunto por profundizar en la crítica a la política educativa neoliberal, reconociendo que hasta el momento se carecía de una propuesta educativa nacional alternativa que enfrentara esa política y sentara las bases para establecer una escuela pública diferente. Seguían siendo temas de discusión, como lo expresa la convocatoria al evento: “la necesidad de homogeneizar la crítica a la política educativa neoliberal en los compañeros democráticos del país, y presentar a los trabajadores de la educación y a la sociedad una propuesta educativa alternativa al modelo neoliberal, que responda a las necesidades del educando, del educador y de la comunidad”. Se afirma que: “se reconoce la necesidad de presentarnos ante la sociedad como una opción viable que puede y debe conquistar el snte”, y que “se considera que la cuestión educativa El Cotidiano 168 89 nos permitirá acercarnos a más compañeros trabajadores que hasta la fecha no se han acercado a la lucha magisterial”. En la tónica de estas expresiones se puede ver que la preocupación de los convocantes está puesta en resolver un conflicto interno de definición de plataforma conceptual, para valerse de lo educativo y ampliar las filas de sus militantes, con lo que –a nuestro parecer– se da cuenta de la inmadurez de posiciones sobre lo educativo, y desde luego sobre lo político. En el propósito de “Conocer y coordinar los esfuerzos nacionales que en materia educativa han desarrollado los contingentes de manera colectiva o individual como alternativas educativas viables en los diferentes niveles y modalidades”, los convocantes se asumen como rectores o reguladores de un proceso del que se nota su alejamiento, sin entender la lucha por lo educativo como factor de identidad de su condición de trabajador de la educación con compromiso popular. Lo “educativo” es una noción que tardará varios años en consolidarse. Nuevamente en ese Encuentro afloran las ancestrales diferencias sobre la “pureza” de la elección de quienes asisten a la cnte en representación de ciertos contingentes, lo que muchas veces se reduce a la diferencia entre grupos políticos que de cierta manera ganan o no una elección seccional, aunque todos se autodefinen como democráticos. Más que el enviciamiento político, lo que nos interesa destacar es la manera en que los participantes cancelan la posibilidad de un diálogo pedagógico entre los maestros del movimiento sindical que pretende democratizar al snte. La necesidad de discutir un nuevo proyecto de nación alternativa al neoliberalismo es también compartida por otros sectores sociales; la formación del Frente Sindical, Campesino, Indígena, Social y Popular, y la realización de los Diálogos Nacionales –particularmente el del 5 de febrero de 2005– son una prueba de la urgencia de consolidar una política de alianzas entre los movimientos sociales. Es en ese marco que a lo largo de 2005 se realizan varios foros que convergen en el Congreso Nacional Popular de Educación y Cultura, realizado en Ciudad Universitaria en noviembre de 2005, donde se convocaba a discutir el análisis de la educación en el contexto mundial, la política educativa nacional, y la importancia de la participación popular en las definiciones necesarias en torno a lo educativo y a lo cultural. Se analizaron también las condiciones de trabajo educativo, cultural y de estudio, y el vínculo entre cultura y educación. Este enorme ejercicio nacional efectivamente contribuyó a dotar a esta fuerza social popular de una valiosa capacidad de interlocución frente a todas las instancias de la sociedad; sin embargo, varios años habrían de pasar aún para avanzar en el compromiso de ofrecer al pueblo de México una propuesta verdaderamente alternativa y viable en lo referente a la educación y a la cultura. Los trabajos de cada contingente, por dar cumplimiento a lo acordado, tienen diferentes grados de amplitud, pero todos y cada uno han estado contribuyendo a la construcción de la plataforma intangible en la que se sustentan las acciones del Movimiento Pedagógico Nacional. Lo relevante es que todas estas experiencias en su conjunto están modificando los referentes desde los cuales el magisterio ha construido o asumido la identidad que lo define. Por su envergadura, son importantes de destacar los trabajos para la construcción de una educación alternativa que se realizan en Michoacán, Oaxaca (aunque no por los representantes de la sección 22) y Guerrero, y que se reflejan en nuevos encuentros regionales, estatales y nacionales. Es desde estos espacios de construcción colectiva que se define el carácter popular del Movimiento Pedagógico Nacional. En diciembre de 2006 se realiza el Congreso Estatal Popular de Educación y Cultura en Michoacán; en enero de 2007 el Centro Regional Intercultural de la Pedagogía Popular convoca al Encuentro Regional de la Montaña de Guerrero, y en abril de ese mismo año se realiza en Oaxaca el primer Encuentro Nacional de Educación Popular, convocado por los Colectivos de Educación Popular. La amplísima movilización nacional generada por la imposición de una nueva ley para el issste desde mayo de 2007 a julio de 2008, fue otro gran escenario para poner en práctica los productos construidos y que estaban construyéndose en el Movimiento Pedagógico, y para ensayar acercamientos progresivos en los diferentes componentes que habría de tener el proyecto de educación alternativa por construir, experiencia que es claro ejemplo de resistencia cultural. En el plantonissste, las acciones de presión política se combinaban con las actividades de la llamada escuela popular, que en julio de 2007 y 2008 culminan con el 4° y 5° Taller Nacional del Educador Popular, respectivamente. En cumplimiento de los acuerdos de Oaxaca, se realiza el 2° Encuentro Nacional de Educación Popular del 24 al 27 de abril de 2008 en Morelia, Michoacán. Los esfuerzos por dar cumplimiento a las tareas emanadas de todos estos eventos y encadenadas por un mismo fin, es precisamente lo que hace el diálogo pedagó- gico, independientemente de que la autoridad educativa se niegue a escuchar a los verdaderos sujetos protagónicos de la educación. 90 El snte y la educación La calidad argumentativa para el diálogo es el aprendizaje obtenido por los participantes de este rico proceso; caminar hacia la formalización de las conceptualizaciones elaboradas fue el propósito y producto del Encuentro en Morelia, en el que se partía de la contundencia de saber que bajo las condiciones de crisis generalizada del capitalismo no existe posibilidad alguna de resolver las necesidades fundamentales del ser humano, y que por tanto las fuerzas populares tenemos la tarea de construir nuestro nuevo proyecto de nación, y en particular el magisterio digno, al entender que la educación es un terreno en disputa por la dirección del país; tenemos la responsabilidad de construir un proyecto educativo enclavado en la plataforma cultural de nuestro pueblo, desde la cual se da un nuevo –y a la vez ancestral– entendimiento de la solidaridad y la colectividad para desarrollar las relaciones de poder. Cuando hablamos de la cultura popular, obviamente no nos referimos a la cultura de masas promovida por los aparatos de manipulación ideológica del propio Estado, pero, por la depredación colonialista en la conciencia colectiva, en ese momento ya se entiende la necesidad de discutir, analizar y construir los fundamentos científicos de la cultura popular, y desde ese referente realizar un análisis crítico e integral de la educación para plantear las propuestas de solución de las que históricamente somos responsables. En el Encuentro de Morelia, por primera vez se convocaba al debate para delimitar y definir el concepto de educación popular, el cual quedó establecido como “una educación desde el pueblo para reconocer y reconstruir sus saberes locales y nacionales, su memoria histórica, su cultura y cosmovisión, para ser orientadora del proceso de emancipación”, establecer las relaciones que tiene la educación popular con los procesos de resistencia de los pueblos, y a partir de las experiencias existentes diseñar las grandes líneas estratégicas de construcción del plan de educación popular, desplegando la revolución cultural hacia la emancipación humana. La propuesta general fue: “Impulsar el Movimiento Pedagógico Nacional como instrumento histórico que contribuya a la lucha de liberación popular, en tanto nos permita avanzar con un sentido propio en la construcción de alternativas teóricas y prácticas, entendiéndolo como una batalla cultural para subvertir el sentido común y crear nuevos sentidos desde el espacio de la educación popular, la cual se entiende como acción cultural de liberación para la construcción del Sujeto Histórico desde la vida cotidiana en la conciencia y posibilidad de resistir”. Un propósito específico que no llegó a concretarse formalmente era el de generar las condiciones para establecer la Coordinadora Nacional de Educación Popular, con el fin de fortalecer el eje de lucha pedagógica de la cnte. Cuando los maestros de Michoacán, en lugar de los Talleres Generales de Actualización de la sep, realizan masivamente una opción alternativa denominada Taller del Educador Popular durante el verano de 2004, y después deciden en su cuarta edición compartir su experiencia en el plantonissste en 2007, se realiza el primer taller de carácter nacional, llegando al 7° en el verano del 2010. La logística para la realización de los talleres es en sí misma una experiencia formativa en un trabajo colaborativo que no tiene nada de subordinante; cada comisionado despliega su amplia creatividad para aprovechar al máximo los escasos recursos. En la propuesta formativa siempre aparecen los ejes de lo popular, lo sindical y lo educativo, y con ayuda de investigadores y panelistas invitados es abordado el análisis de las problemáticas económico-políticas y socio-culturales del contexto nacional e internacional vinculadas a la educación. Con los referentes proporcionados, los participantes abordan la lectura de textos seleccionados que profundicen en el tema y permitan organizar la discusión para resignificar lo abordado desde su contexto particular; es un ejercicio que siempre busca la colocación del sujeto en la situación problemática y el uso crítico de los referentes teóricos para desarrollar la capacidad de análisis en varias vertientes. Ya colocados como sujetos sociales por su participación en el movimiento político sindical, hay que desarrollar el análisis estratégico comprendiendo la relación entre lo sindical y lo político, lo que se supone permitiría desplegar su práctica crítica y referenciar el análisis de lo educativo al contexto político-social, así como aplicar las herramientas teórico-metodológicas para la apropiación intelectual de su materia de trabajo. Estos espacios formativos han sido hasta ahora los más claros ejemplos de resistencia cultural, donde los participantes desarrollan elementos para sus constructos analíticos y se abordan problemas susceptibles de ser planteados como ejercicios de investigación-acción. Prevalece el principio de vinculación teoría-práctica para trasladar lo aprendido a propuestas didácticas. Nunca pueden faltar las actividades artísticas representativas de los referentes culturales de los que provienen los participantes, o bien, nuevas expresiones con profundo sentido crítico, sin que por ello dejen de ser divertidas. La alegría, la camaradería y el canto colectivo son ingredientes fundamentales de estos talleres, que generalmente se realizan en condiciones de campamento, con todas las privaciones que esto representa. La dinámica de los talleres El Cotidiano 168 91 ha continuado generalizándose en varios contingentes a lo largo del ciclo escolar, sea desde la coordinación del cend, y/o desde las representaciones seccionales. La elección del cend es un acontecimiento tan relevante en la historia del movimiento magisterial nacional, que la consideramos un punto de referencia fundamental para delimitar el tercer periodo de esta segunda era del diálogo nacional convertido en Movimiento Pedagógico. El cend, promotor de los ejes del Movimiento Pedagógico Nacional, factor de identidad magisterial como movimiento político-social Tercer periodo. A partir del 15 de mayo de 2008, momento de publicación de la ace, se generalizó el ejercicio de su lectura y análisis crítico, reproduciendo el documento aun antes de la distribución del folleto editado por el snte. La lucha contra la ace sería desde entonces la forma particular que tomaría el diálogo pedagógico entre el magisterio democrático y el Estado, la que desde julio de ese año estaría encabezada por el cend, que no son otros sujetos que los que vienen haciendo trabajo político-pedagógico desde el Encuentro de Zacatecas en 2001, organizadores y participantes en las acciones relatadas y dirigentes destacados del plantonissste. El diálogo pedagógico y la construcción de alternativas entre maestros serían las constantes que imprimen un sentido que cualifica la presente etapa del movimiento democrático magisterial bajo la dirección del cend. En los resolutivos del Primer Congreso Nacional de Bases, realizado el 11 y 12 de julio de 2008 en la sala de Armas en Magdalena Mixhuca, D.F., se estableció como objetivo estratégico “desde la claridad de la urgencia y coyuntura histórica para construir un nuevo proyecto de nación, ubicar el proyecto de educación alternativa desde y para el pueblo, tomando la educación en nuestras manos”, desde luego sin relevar al Estado de sus obligaciones. Un primer gran compromiso sería el de “avanzar en los procesos necesarios para la construcción y desarrollo del Proyecto Alternativo de Educación y Cultura, para consolidar la apropiación de nuestra materia de trabajo con sentido propio”. De ahí en adelante, hasta la realización del primer pleno nacional de representantes en 2009, las acciones estratégicas se definieron en seis líneas: 1. Identificación de la problemática de la educación nacional. 2. Problematización de todos los componentes del plan educativo neoliberal. 3. Posicionamiento alternativo y desde las reales necesidades de desarrollo humano de la población con relación a cada uno de esos componentes. 4. Construcción de la plataforma metodológica para la reflexión, desde la construcción de categorías para el análisis (poder, cultura, aprendizaje, resistencia, transformación, sujeto social, sujeto pedagógico, etc.), y desde una plataforma ético-político-pedagógica a ser construida desde los aportes de la pedagogía liberadora y desde las experiencias formativas de los movimientos sociales. 5. Definiciones en creciente proceso de construcción con relación al país que tenemos y que queremos, y en torno al papel de la educación, la escuela y los maestros para lograrlo. 6. Discutir, reflexionar y dar sentido propio a la plataforma de fines, principios, compromisos, procesos formativos, metodología de la educación popular, visión sobre el trabajo docente y marco filosófico para los enfoques pedagógicos. El objetivo táctico seguiría siendo el de “luchar por la defensa de la educación pública y los rasgos esenciales del artículo tercero constitucional como obligación del Estado, no permitiendo que supla sus responsabilidades con programas asistenciales de falsa filantropía burguesa”. Se acordaron como acciones específicas la de “luchar contra cada una de las implicaciones de los ejes de la ace y las reformas al marco jurídico de la educación para defenderla como bien público”; también se precisó la necesidad de “identificar campos de acción para las transformaciones inmediatas desde la escuela en las condiciones actuales, y lograr que sean espacios libres de la ace”. Todo eso en paralelo a la construcción del Programa Nacional Alternativo de Educación y Cultura (pnaec). El criterio de evaluación estaría en valorar de qué manera estas acciones inciden en la transformación de la vida cotidiana, construyen una nueva subjetividad emancipadora, y contribuyen a la difusión de un modelo cultural de acción política para construir la soberanía popular; cómo contribuyen a la deconstrucción de las relaciones sociales de opresión, en tanto esclarecen los procesos de alienación, exclusión, impunidad y la conciencia de una cultura de sobrevivencia subordinada, así como ver en qué medida se está posibilitando el desarrollo de sujetos con conciencia histórica basada en la unidad y la organización que no lleve a una ruptura con las formas de dominación. La organización nacional estaría en torno al cend, integrando una Comisión Nacional de Educación y Cultura; los Colectivos Pedagógicos de cada entidad deberían elaborar un balance, identificar el sentido de las luchas, y coordinar 92 El snte y la educación las acciones permanentes de comunicación en lo educativo –como la revista, los talleres, los foros y la construcción de alternativas concretas–. Progresivamente, el movimiento en su conjunto ha ido dotando al cend de una estructura propia que apoya el trabajo de los pocos compañeros que algunos comités seccionales democráticos han podido liberar, y que se distribuyen el trabajo en comisiones y equipos de apoyo a los demás contingentes. Para abordar el análisis de los cientos de actividades que se han realizado desde una estrategia en la que se entrelazan la lucha política-social con la sindical y la educativa, establecemos artificialmente para fines de estudio los siguientes ejes, que se definen desde los criterios establecidos como condición que da carácter propio al Movimiento Pedagógico Nacional Popular. Eje 1. En él se da cuenta de la capacidad para el análisis político y el esclarecimiento de las relaciones de poder, lo que permite ubicar al movimiento en la correlación de fuerzas del contexto social a partir de su capacidad de alianzas. La dinámica de vida del cend está basada en el ejercicio constante de esta capacidad, así como en las reuniones semanales de los integrantes designados para organizar las tareas cotidianas de acompañamiento político-pedagógico a cada contingente, las de Consejo Político Nacional con los compañeros que tienen una representación seccional democrática o de su contingente estatal, representantes seccionales y coordinadores nacionales para tomar acuerdos hacia la definición de una línea o acción política ante situaciones coyunturales y después discutirla en las bases. En los Plenos Nacionales de Representantes se valida la estrategia para cada fase de la lucha, así como en los Congresos Nacionales de Bases, órganos máximos de decisión del Movimiento. En este rubro caben también todas las acciones realizadas con compañeros de la cnte y otros contingentes magisteriales, en los que se incluye al sector estudiantil, sobre todo de las Normales Rurales; el frente con sindicatos universitarios y trabajadores de la investigación y la cultura, así como con movimientos sindicales, populares y políticos como el sme; las reuniones y frentes nacionales de trabajadores en lucha; los trabajos del Foro Social Mundial, fdt-(Atenco); el frente de escuelas populares; la organización de pueblos originarios en defensa de la lengua, sus derechos y su cultura; organizaciones del poder popular en diferentes entidades; agrupamientos político-populares como el musog y el morena en apoyo a la organización popular que se da en la coyuntura electoral que tiene como candidato a Andrés Manuel López Obrador. Los trabajos pedagógicos, como el realizado con la Secretaría de Educación del D.F. a través de foros de análisis, son importantes para hablar de la educación que queremos. No podemos olvidar el trabajo concreto con los agrupamientos de artistas populares y alternativos que acompañan nuestras movilizaciones y plantones. El cend se define como parte del Movimiento Nacional del Poder Popular. Eje 2. Desde aquí se desarrolla la capacidad de construir relaciones de sentido al analizar el vínculo de la política educativa con la propuesta técnico-pedagógica que regula la formación y la práctica docente. Todos los materiales y acciones de análisis y crítica contra la ace propiciaron la movilización política y organización sindical alternativa en muchos contingentes, y generaron el gran Debate Nacional con intelectuales e investigadores. Los Talleres del Educador Popular, a nivel nacional y estatal o regional, han sido el espacio masivo que mejor ha contribuido a la reflexión política-pedagógica de los maestros de base, y el cend ya ha organizado cuatro tallares nacionales: el diplomado sobre la reflexión de la praxis de la educación popular, para estudiar aspectos con relación a la integración de un modelo educativo; la investigaciónacción, la planeación participativa y la promoción comunitaria. Se han creado talleres de lectoescritura para dar a conocer la propuesta que en tal sentido han desarrollado los colectivos pedagógicos de la sección 18, así como varios talleres pedagógicos de ediciones temáticas, por ejemplo, para analizar la rieb y los nuevos libros de texto, o el de intercambio de los trabajos pedagógicos entre diferentes colectivos de educación popular, en los cuales los maestros compartimos experiencias de trabajo alternativo realizado en el aula de los diferentes niveles escolares. Eje 3. En este eje incluimos las acciones que de manera relevante están contribuyendo a desarrollar en los participantes la capacidad de analizar la dinámica de lo éticopolítico-pedagógico como criterios formativos que orientan el protagonismo de los sujetos de la educación popular al permitir desarrollar su capacidad de autodeterminación y noción de que somos un nos-otros. Los Colectivos Pedagógicos organizados en cada contingente para diseñar e impulsar el proyecto de educación alternativa constituyen la plataforma fundamental de la organización del Movimiento Pedagógico Nacional, y pese a que tienen diferentes grados de desarrollo, son una experiencia que, junto con los talleres de formación y los encuentros con otros trabajadores del sector educativo y demás miembros de la cnte, fortalece la construcción de la identidad del educador popular, reafirmando la certeza de que no estamos solos. El Cotidiano 168 93 Eje 4. Estará conformado por las producciones que dan cuenta del nivel de desarrollo intelectual y argumentativo en el movimiento, a partir de las cuales se ubica el potencial analítico e investigativo como capacidad para sistematizar las experiencias y construir las soluciones alternativas necesarias. Se han realizado antologías para los talleres del educador popular; compilaciones de textos en apoyo a la formación política, histórica, sociológica y pedagógica, a las que denominamos Ser Cultos; los dos tomos de Nuestra Historia; la ansiada revistas pedagógica que lleva por nombre Papalote Pedagógico en su número cero; publicaciones semanales en las que se comentan críticamente las noticias nacionales que afectan al movimiento popular y sindical; información sobre los eventos a realizar y comunicados de los acuerdos y líneas de acción, de tal manera que el boletín Maestr@ es una publicación impresa y virtual ampliamente difundida en todos los contingentes; la página web del cend y el intercambio de producciones digitales en apoyo a la presentación y análisis de aspectos problemáticos de interés general, sobre todo las reformas a las leyes que garantizaban la seguridad social para la población. Buena parte de estas producciones se integran con colaboraciones de los contingentes, y son organizadas por la comisión de elaboraciones del cend, encargada también de los documentos de orientación política-sindical como el Manual de Orientaciones para Nuestros Comités Delegacionales y Representantes de Centros de Trabajo, entre otros. La producción de materiales didácticos alternativos para los diferentes grados escolares en casi todas las disciplinas escolares, es muestra de la creatividad del magisterio (incluso del no perteneciente al movimiento) y una fuente constante que ha rebasado nuestra capacidad de acopio y sistematización. Destacan los programas de desarrollo lingüístico integral de Michoacán y las experiencias del Colectivo de Educación Popular de Oaxaca. La expresión más relevante de esta capacidad de construir soluciones alternativas se expresa en el Programa Nacional Alternativo de Educación y Cultura (pnaec), presentado formalmente en el Encuentro Educativo Extraordinario en Querétaro en agosto de 2010, con el que se da cumplimiento a acuerdos planteados desde 2001, pero que sólo ha sido posible concretar gracias a la madurez histórica de nuestras propias fuerzas, tanto en lo organizativo como en lo político y lo pedagógico. Por la relevancia de este aspecto, lo trataremos en el siguiente apartado. Eje 5. Las acciones que materializan la capacidad de autonomía y autogestión serán las ubicadas en este eje, y se refieren a los eventos académicos (como foros, encuentros y congresos) en los cuales, por medio de las ponencias que elaboran los compañeros, se da cuenta de su capacidad argumentativa en el manejo del discurso político-pedagógico, desplegando su ejercicio de autonomía intelectual y política, ya que algunos de estos foros se han realizado en la Cámara de Diputados como un acto de posicionamiento y presión. La autogestión se pone de manifiesto en la capacidad de organizar estos eventos con escasos recursos, y la participación de diferentes figuras intelectuales y académicas que contribuyen con sus análisis y se retroalimentan de las aportaciones del maestro de base. Cabe destacar también los Foros de la Casa Lamm, entrevistas radiofónicas y una presencia continua en diarios de circulación nacional como La Jornada. Es aquí donde se está construyendo el nuevo discurso pedagógico; en esto consiste realmente la apropiación de nuestra materia de trabajo; con estos elementos se da el diálogo, pero su proceso de construcción y el efecto en la conciencia de los sujetos protagónicos, actores directos o indirectos del hecho educativo, es a lo que llamamos Movimiento Pedagógico. La fuerza del movimiento democrático le está dando su carácter nacional, pero la postura ético-política-pedagógica desde la cual se resignifica es el referente cultural de la comunidad; por ello hay compromisos con los movimientos político-sociales de carácter popular. De julio a octubre de 2008 se realizaron conferencias, talleres de análisis, círculos de reflexión y exposiciones a diferentes tipos de público sobre las características y nefastas intenciones de la ace, dando vida así a un debate nacional de excelentes frutos, tales como encuentros estatales de padres de familia, ejercicios de diagnóstico sobre la situación educativa de diferentes entidades, y la organización de procesos de discusión que involucran a buena parte del gremio magisterial que gracias a la acción política habían logrado el acuerdo de congresos estatales que no en todos los casos se cumplieron, y donde cabe destacar los de Guerrero y Zacatecas, que tienen su origen en los planteamientos de lucha político-pedagógica construidos junto con el cend y que sí se realizaron. En diciembre de 2008 se realiza, bajo la coordinación del cend, el tercer Encuentro Pedagógico Nacional para valorar los avances de los Colectivos Pedagógicos, producto del debate nacional contra la ace y hacia la construcción de experiencias alternativas. Es en este Encuentro que se construye la noción de diálogo entre nosotros y con otros, como ejercicio que movilice voluntades colectivas con disposición a alterar, a dejar de reproducir, a crear y a transformar. 94 El snte y la educación Nos atrevimos de ahí en adelante a asumir nuestra autonomía intelectual para la recuperación de la materia de trabajo. Una de las líneas para lograrlo sería la de trabajar la propuesta pedagógica que hiciera posible el desarrollo lingüístico integral que involucrara lo literario, lo científico y lo comunitario desde la idea de comunidad, ya que lo entendemos como la base para forjar el proyecto de nueva sociedad. Llegamos en este tercer Encuentro con las conceptualizaciones construidas en el Encuentro de Morelia (abril de 2008), y acordamos líneas de desarrollo para avanzar en las propuestas que estarían siendo analizadas en los Plenos Nacionales de Representantes (D.F., marzo de 2009; Huauchinango, julio de 2009; Nezahualcóyotl, enero de 2010; San Luis Potosí, octubre de 2010; Celaya, abril de 2011), y el 2° Congreso Nacional de Bases en abril de 2010. A lo largo de estos tres años se ha mantenido la presencia en las movilizaciones político-populares nacionales, en campamentos y plantones en la sep, el Zócalo y la Cámara de Diputados, apoyando a los distintos referentes de la organización popular nacional. Del diseño y desarrollo del pnaec Es hasta agosto de 2010 que terminamos la más reciente versión de un buen número de intentos para la elaboración colectiva de un documento, al que se ha denominado Programa Nacional Alternativo de Educación y Cultura (pnaec), el cual se está devolviendo a los maestros mediante foros de análisis, encuentros, congresos, círculos de discusión y presentaciones impresas y magnéticas en diferentes escenarios no sólo magisteriales, sino también con padres de familia y en encuentros de carácter político-social, siendo este documento la principal herramienta para el diálogo pedagógico entre maestros y con los otros movimientos sociales, y como plataforma para construcciones superiores. Como resultado de cada Taller Nacional del Educador Popular y Pleno Nacional de Representantes se presentan y discuten las sucesivas versiones en búsqueda de la mejora de este documento; se toman acuerdos para que nuestras escuelas sean territorios libres de la ace, así como mecanismos para su difusión y desarrollo, por ejemplo: ejercicios hacia una planeación alternativa en 2009, producción de materiales didácticos en los diferentes grados y asignaturas en 2010, y trabajar en la definición del modelo educativo, acuerdo del Pleno de Celaya en abril de 2011. En cada una de las partes, el pnaec desarrolla un contenido específico relacionado con un efecto formativo que contribuya a la conformación del Sujeto Pedagógico en los maestros que se comprometan con tal propuesta. La primera parte es el análisis del contexto social y del sistema escolar, ubicando la crisis mundial y sus efectos devastadores en nuestro sistema educativo, producto de las políticas aplicadas para dar cumplimiento a modelos económicos impuestos, y que han generado propuestas pedagógicas ajenas a nuestro proceso cultural y necesidades formativas. Con esto hemos aprendido a reconocer el papel de la política en la orientación de la práctica docente, campo de reflexión que ha sido ajeno al magisterio controlado por la camarilla que se apoderó del snte. La segunda parte presenta los sustentos pedagógicos para el cambio, recuperando la educación popular como plataforma hacia el logro del país que queremos, basado en la soberanía y los principios del buen vivir, razón por la cual necesitamos una educación orientada a los procesos de transformación social de carácter popular. Con estos referentes podemos hacer una lectura diferente del discurso educativo oficial, descolocarnos de éste y generar el propio, aprendiendo a caminar hacia la apropiación intelectual de nuestra materia de trabajo. Los programas y proyectos que se proponen, así como el perfil de formación, contribuyen al desarrollo de nuestra capacidad de autodirección. En la tercera parte, con la presentación del marco pedagógico que sustenta la propuesta curricular, se pretende desarrollar la capacidad de autonomía intelectual para la elaboración de materiales alternativos, experiencia en la que ya están incursionando compañeros de todos los contingentes participantes. En este sentido, se inicia el abordaje de procesos de investigación para documentar las experiencias pedagógicas y comunitarias de quienes ya se asumen como educadores populares. Las estrategias de concreción del pnaec hacia las transformaciones educativas se expresan en la cuarta parte; atrevernos a desarrollarlas permite hacer uso de nuestra capacidad de autogestión, y eso aún tiene dificultades y diversos grados de desarrollo. Tales serán las capacidades del Sujeto Pedagógico para un proyecto que nos permita colocarnos en posición de fuerza en esta batalla, en la que, o son ellos, o somos nosotros. Perspectivas La presencia como Movimiento Pedagógico está en relación directa con las condiciones de existencia del movimiento sindical del magisterio, y que dependen de la manera en que éste se coloque como movimiento político-social popular frente a la correlación de fuerzas con el aparato de Estado. Nuestro reto es estar a la altura del avance del movimiento popular, pero sobre todo contribuir desde nuestro trabajo como práctica social a generar condiciones de entendimiento en la población sobre las posibilidades de transformación, ensayando desde las escuelas las formas de vida deseables de otro mundo que sabemos que debe ser posible.

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