De la tesis de licenciatura de Rafael Sebastián Guillén: “El Estado mexicano diseña las políticas educativas para asegurar su propia sobrevivencia” – Proceso

A propósito de que prescribieron las órdenes de aprehensión en contra del finado “Sub Marcos” alias de Rafael Sebastián Guillén Vicente.

 

De la tesis de licenciatura de Rafael Sebastián Guillén: “El Estado mexicano diseña las políticas educativas para asegurar su propia sobrevivencia”Por La Redacción , 13 febrero, 1995 Archivo, Edicion Mexico Twitter Facebook PinterestRafael Sebastián Guillén Vicente, a quien la Procuraduría General de la República (PGR) ha identificado como el subcomandante Marcos, se tituló en 1980 como licenciado en filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con una tesis en la cual desmenuza la forma como el Estado busca legitimarse a través de la educación, en la que se descarta cualquier intento de lucha armada.En 121 cuartillas desarrolla el tema “Filosofía y educación”, por el que recibió mención honorífica. Explica que buscó “desformalizar” la tradicional tesis, para lo cual se apoya en un “diálogo filosófico, que podría ser más bien un monólogo”, para definir la filosofía.Después, da a su trabajo la misma estructura que una obra teatral, con “intermedios”. En el primer “intermedio” analiza diez años de la filosofía en México. Más adelante se refiere a “algunas consideraciones sobre el aparato escolar en México”, a través de los libros de texto gratuito de ciencias sociales de primaria para niños y para adultos, y finaliza con un segundo “Diálogo filosófico”, en el que “escenifica” el diálogo que sostendría con sus sinodales en el examen profesional.La tesis fue dirigida por el filósofo Cesáreo Morales, asesor de Luis Donaldo Colosio Murrieta y diputado federal priísta en 1991-1994. Solicitó licencia después de que el entonces procurador general de la República, Jorge Carpizo McGregor, lo involucró en el asunto de los narcoperiodistas, acusación que no prosperó por falta de pruebas (Proceso 873).La tesis cita una bibliografía de 90 textos, cuyos pilares son los filósofos y lingüistas más reconocidos: Louis Althusser, Michel Foucault, Michel Pêcheux, Carlos Marx, Federico Engels, Balibar Etienne, Noam Chomsky, Hegel.Guillén Vicente explica que buscaba en su tesis –muy solicitada el viernes 10 en la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras, porque el ejemplar de la Biblioteca Central de la UNAM había desaparecido– “establecer líneas generales que permitan el análisis de cómo se articulan entre sí las diversas formaciones discursivas al interior del aparato escolar mexicano (…) se trata de detectar los mecanismos de poder que permiten la producción de discursos filosóficos, administrativos, pedagógicos, jurídico-políticos, etcétera, al interior de situaciones”.Dice que en la educación primaria, “el Estado ha implementado toda una estrategia, toda una política educativa tendiente al mantenimiento de su existencia como tal”, y agrega que “el Estado reajusta su aparato para poder sobrevivir y continuar con el `consenso’ de las masas. Es aquí donde tienen que pensarse las reformas políticas, administrativas, educativas, etcétera, que han caracterizado los dos últimos sexenios y lo que va del de López Portillo (hasta 1979)”.Sostiene que en el seno familiar “las tradiciones son raramente cuestionables; cumplen su función de `cemento’ de interpelación de sujetamiento, de poder”.Agrega que después viene la escuela, en la cual se remarcan las convenciones y el orden; sobre todo el porqué de las diferencias entre unos y otros: “los que saben más son los más inteligentes, los más listos, los más estudiosos, los que se diferencian del resto que sabe menos o que no sabe. La división entre sus compañeros le aparece, pues, como parte de algo que es irremediable. Los listos lo son porque así nacieron; los estudiosos, porque se esfuerzan. Esta contradicción entre el poder de la naturaleza y el poder del individuo se resuelve en favor del primero.“Eventualmente, el `esfuerzo’ es igualmente `natural’, la `flojera’ no tiene remedio. Se le ha dicho que `La Madre Naturaleza’ es la responsable de esto. Así como algunos nacen rubios y otros morenos, unos nacen inteligentes y otros nacen tontos.“También se trata de trasmitir a los niños el nacionalismo; la convicción –en estos futuros votantes– de que los cambios se deben dar a través de las instituciones y de la paz, porque históricamente está demostrado que las guerras no funcionan, `nunca arreglan nada, resultan un cuento de nunca acabar’. De esta manera se evita el siquiera pensar en la lucha armada revolucionaria porque se le hace reflexionar al niño sobre sus inconveniencias:“`¿Qué piensas sobre las guerras? ¿Crees que sirven para resolver problemas? Piensa en ello, es importante que todos los seres humanos dediquemos nuestros esfuerzos en ayudarnos unos a otros, no en destruirnos’.“Eliminada en el individuo y en el código básico de la cultura la posibilidad de la lucha armada, el único camino posible es el pacífico, el institucional. Es preciso olvidar, la guerra es perjudicial, `… los gobiernos y las instituciones se crearon para que el hombre viva en paz con sus semejantes…’. Así pues, lo que hay que hacer para lograr un cambio es participar en esas instituciones, por la vía pacífica, la historia ha `demostrado’ que da buenos resultados.
“Incluso, todos los discursos de los miembros del aparato gubernamental no hacen sino cantar las bondades del régimen institucional que permite continuar con la `Revolución Mexicana’ por la vía pacífica. El mismo nombre del partido oficial, `Revolucionario Institucional’, nos da una muestra de la importancia de este objeto discursivo (`institucionalidad’) para conformar prácticas que evitan un cambio revolucionario.
“Es necesario dejar claro que no es que los sujetos asuman su dominación conscientemente, es papel primordial de la ideología el hacer que esta dominación le aparezca al individuo como `natural’ y `evidente’.
“La lucha de clases no se circunscribe únicamente al aspecto económico estructural; se realiza en todos los niveles y (las) regiones de la práctica social, incluso en el nivel filosófico y, por tanto, filosófico-educativo.
“Es precisamente aquí, en este marco de lucha, donde se inscribe el proyecto de este estudio; contextuar lo descontextuado, ubicar en su verdadero sentido las falacias de la clase dominante”, concluye para dar paso a su segundo “Diálogo filosófico”.
Como Guillén Sebastián, en la misma Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, Javier Elorriaga Berdegué –otro de los señalados como dirigentes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, aprehendido el viernes 10– también se tituló con mención honorífica con la tesis Geopolítica y cambio revolucionario en Centroamérica, en 1987.

Origen: De la tesis de licenciatura de Rafael Sebastián Guillén: “El Estado mexicano diseña las políticas educativas para asegurar su propia sobrevivencia” – Proceso

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