Evaluar para individualizar y normalizar

Evaluar para individualizar y normalizar
Rafael Mendoza Castillo
Todo poder para explotar domina y domina con la intención de explotar. Domina imponiendo la voluntad al otro a través de creencias, saberes, conocimientos, visiones del mundo, ilusiones, etcétera. El poder de explotación neoliberal pretende ajustar a la escuela a las reglas y normas de acuerdo con las mutaciones que hoy está mostrando el capitalismo financiero, comercial e industrial. La evaluación y la calidad se inscriben en los sentidos que dictan el proceso de mercantilización, los empresarios y los dueños del capital.
Lo anterior en el escenario del capitalismo corporativo, mediático, político, económico, militar y empresarial. Esta tendencia globalizadora del capitalismo subordina al Estado-nación, al gobierno prianista de derecha y a la oligarquía financiera a las consignas ideológicas o dogmas, que fortalecen los intereses privados de esas corporaciones, vía los famosos tratados internacionales como el TTP (Tratado Transpacífico), de reciente firma en lo oscurito y sin el escrutinio público. Eso muestra el comportamiento político de un gobierno entreguista a los intereses de los Estados Unidos.
La globalización no sólo domina vía el capital, sino que se impone colocando en la conciencia de la gente ciertos sentidos encarnados en conceptos como competencia, individualismo, éxito, riqueza, consumismo, flexibilidad, trabajador autónomo, capital humano, etcétera. La etapa o ciclo del neoliberalismo actual ya no solamente pretende esclavizar el cuerpo (biopolítica), sino también desnudar la psique del individuo, de la persona y del ciudadano (psicopolítica), para encadenarlo a la normalización del sistema y que acepte las reglas y normas que éste dicta. Esta es la intención, que no se ve en la evaluación educativa, que impone el gobierno a los maestros y maestras de México.
El poder de dominación que hoy ejerce Aurelio Nuño Mayer, sin legitimidad, fue delegado por el pueblo (artículo 39 constitucional), se supone que para servirles a los maestros y maestras, a los niños, niñas y jóvenes que integran el sistema educativo mexicano. Sin embargo, ese poder delegado, el funcionario citado, lo usa para golpear y quitar derechos a los trabajadores de la educación; además, para inculcar en la conciencia de los estudiantes los criterios que se practican en la empresa como calidad y competitividad. Esto implica el sometimiento de la educación a la razón económica.
En la conciencia de Aurelio Nuño Mayer, que por cierto es una conciencia instrumental, no tiene lugar la autoconciencia, es decir, el pensar sobre el pensar, predomina la fantasía de que él encarna la fuente del poder, él se coloca como autorreferente, de ahí que no escucha al otro, al diferente, al que piensa distinto. Este funcionario cree en la verdad que le impone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y la oligarquía mexicana.
Las verdades de la OCDE son reglas y normas que implican contenidos, saberes, valores ideológicos, que reclaman perfiles de formación, adecuados a los nuevos modelos de producción y modelos de necesidades que reclama el libre mercado o de monopolios, en bienes y servicios. Así, el poder que delegamos en el gobierno prianista, éste lo delega en corporaciones nacionales e internacionales. Estas instituciones toman las decisiones de acuerdo con sus deseos privados. Con ello, el patrimonio público material de México, pero también la cultura en general, queda en manos privadas.
Con el marco común anterior, el saber y el conocimiento que se imparten en las escuelas se convierten en medios o instrumentos al servicio de las mutaciones que configuran el neoliberalismo. Si las empresas son competitivas, la educación, como institución, también debe serlo. De aquí la idea de la Reforma Educativa de construir una escuela individualizada, autonomizada de la comunidad, del sistema, con la idea de fragmentar, de aislar, de apartar, como una forma de control para disciplinar y normalizar. Por eso el sentido de la evaluación, aparte de penetrar en la psique del maestro, golpear y desaparecer el cuerpo, lo construye como una individualidad autosuficiente y ajena a la comunidad solidaria.
La evaluación y la calidad neoliberal individualizan a la escuela, a los maestros y a los estudiantes y cada quien busca el cumplimiento de sus deseos, mismos que han sido “introyectados” por el sistema del conformismo social capitalista. Si la utilidad es el buen fin de las empresas o corporaciones culturales y económicas, es importante que ese sentido se instale en los espacios escolares. Todos los programas que hoy aterrizan en las escuelas, desde escuelas de seguridad, de excelencia, de calidad y otros, persiguen la individualización de las instituciones escolares y, por consecuencia, individualizar a los estudiantes, individualizar al maestro o maestra para matar lo solidario de sus organizaciones, individualizar a los estudiantes para darle muerte a la comunidad de aprendizaje, a sus propias organizaciones y a la mediatización con el mundo y, lo peor, individualizar para que cada quien esté al cuidado de sí, olvidarse de la defensa del bien común, de lo público, esto es, de la política.
Si el individuo es el centro de interés de la empresa, la escuela debe formar a ese individuo flexible, “yoico” y autónomo, orientado a su propio interés. Como decía Carlos Marx: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. Las medallas de nuestros héroes se otorgan a los capitalistas. Todo es líquido, ya nada es sólido, todo vale y donde todo vale, nada vale.
El dominador, Aurelio Nuño Mayer, se siente la fuente del poder, traza dos caminos, estás con la ley o te reprimo mental y físicamente. Estas son las premisas autoritarias del tipo de diálogo que propone el dictador. El dominado piensa, la ley me despoja de mis derechos y conquistas sindicales y, por el otro lado, el amo violenta mi psique y cuerpo, no tiene caso ir al diálogo, mejor sigo resistiendo, movilizándome, reorganizándome con otras fuerzas, grupos, clases, que también sufren la explotación y el dominio del neoliberalismo. Pensemos en los tiempos largos de la historia y no incorporemos en la conciencia, el fin de la historia (Raúl Zibechi). La historia, cada día, se echa a andar de nuevo. Otro mundo es posible.
Publicado en Cambio de Michoacán
Evaluar para individualizar y normalizar
Rafael Mendoza Castillo
Lunes 23 de Noviembre de 2015

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